Comedor

Como el vaivén de las olas del mar Mediterráneo que bañan el espigón del Puerto pesquero de l’Ametlla de Mar. Como una olla de caldo de pescado cociendo poco a poco a fuego lento. El tiempo avanza como si no avanzara. Es con esta sencillez como Violant rojas, jefe de sala, te acomoda en el restaurante La Llotja. Del mismo modo que la cocina de Marc Miró, el comensal se encuentra en un ambiente que lo acoge y acompaña en ese suave vaivén gastronómico, casi imperceptible, como una tarde delante de una chimenea encendida pero al mismo tiempo intenso como el chasquido de la madera quemando.

Comedor

Como el vaivén de las olas del mar Mediterráneo que bañan el espigón del Puerto pesquero de l’Ametlla de Mar. Como una olla de caldo de pescado cociendo poco a poco a fuego lento. El tiempo avanza como si no avanzara. Es con esta sencillez como Violant rojas, jefe de sala, te acomoda en el restaurante La Llotja. Del mismo modo que la cocina de Marc Miró, el comensal se encuentra en un ambiente que lo acoge y acompaña en ese suave vaivén gastronómico, casi imperceptible, como una tarde delante de una chimenea encendida pero al mismo tiempo intenso como el chasquido de la madera quemando.